Agentes del Arizona Department of Gaming, junto con oficiales de la policía de Tuscon, allanaron un conocido salón de póker de Tucson, incautando las mesas de póker, las fichas, las cámaras de seguridad y los datos de las apuestas.
El Club Royale, propiedad de Donna y Johnny Ray Rogers, había cerrado sus puertas cinco días antes como parte de un acuerdo con la Tribu Pascua Yaqui, dueños tanto del Casino del Sol como del Casino of the Sun en Tuscon. La tribu clamó que el Club Royale se encontraba en violación de la ley del estado al ofrecer juegos de póker sin limite y por no operar bajo la autoridad del Department of Gaming, por lo que tendrían una ventaja competitiva.
Oficiales de policía en secreto reunieron evidencia jugando en el club durante tres meses, gastando $1.000 en el proceso. Ellos observaron lo que se esperaba en el salón de cartas: un rake tomado del pot (lo que es ilegal para un establecimiento sin licencia), guardias de seguridad armados y cientos de dólares siendo apostados al mismo tiempo. Aún no se presentaron cargos sobre el asunto.





